domingo, 4 de septiembre de 2011

Desfase.

El sábado es el día de la libertad, acumulas estrés entre semana, también cansancio y quizás un poco de mala leche. Pero llega el sábado y puedes levantarte a la hora que quieras, como si no quieres levantarte... puedes comer cualquier cosa, una pizza, una lasaña rápida, algo de fritanga. Puedes permitirte el lujo de no hacer nada durante todo el día o de hacer todo lo que te apetezca, en definitiva, hacemos con el sábado lo que queramos. Lo cambiamos, lo moldeamos, lo volvemos a cambiar hasta que se convierte en el día perfecto para nosotros.
Y cuando llega la noche tenemos un abanico de posibilidades entre las que elegir para pasárnoslo bien, desde una cena tranquila y romántica a una de desfase con los amigos.
A mí personalmente me gusta empezar la noche pronto, me reúno con mi maravillosa gente y empezamos a fumar ganjah y cuando esta nos ha hecho efecto nos vamos a un supermercado y nos llenamos las mochilas de comida basura y de bebida. Subimos al castillo y ahí comienza la verdadera noche. Seguimos con lo nuestro, bebemos, reímos y cuando consideramos que estamos lo bastante borrachos decidimos bajar a la zona de fiesta de Alicante para bailar. Entramos a un local con música a todo volumen y luces que van de aquí para allá y de repente es como si entráramos en trance, escuchas las canciones pero como si vinieran de algún lugar que no consigues identificar y todo a tu alrededor parace más interesante de lo que en realidad es. Hablas con la gente, haces nuevos amigos, olvidas tus problemas, te sientes realmente bien...








Y después te despiertas al día siguiente, con la depresión post-party y en lo único que piensas es en como hacer que todos los días sean sábados.

Besos,
Andrea.

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