Al principio el tiempo pasaba lento, los minutos parecían horas e intentaba hacer cualquier cosa por distraerme, por que la tarde pasara. Empezaba esto, de repente notaba el impulso de dejar de hacerlo, comenzaba lo otro y lo dejaba también, después volvía a empezar lo primero y al final lo terminaba... En fín, realmente no hacía nada más que vagar por aquí y allá para mantener la mente ocupada. Vivía de ilusiones, me consolaba pensando si no es hoy será mañana, o no te preocupes, esta noche hablarás con él y te sentirás bien. Estoy harta, harta de vivir de ilusiones, harta de esas cosas que espero y que no llegan, harta de pensar que al final todo va a salir bien.
Ahora me doy cuenta de que aunque las cosas no han cambiado mucho me puedo permitir el lujo de perder el tiempo en vez de intentar aprovecharlo para distraerme, y lo más importante me permito pensar... dejo que mi mente vague por donde le plazca sin miedo a sentirme mal. Son cambios pequeños, pero cambios al fin y al cabo, cambios que me permiten avanzar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario